DESFILE DE MODA ENTRE BASTIDORES
Apenas minutos antes del comienzo del desfile, reina la emoción entre bastidores. Entre percheros repletos de encaje y espejos iluminados, maquilladores y peluqueros trabajan con precisión, mientras las costureras del taller realizan los últimos ajustes. «Todo gira en torno a los detalles», exclama nuestra directora artística, Lucrèce Falcoz, mientras recoloca un velo de tul transparente. Cada modelo encarna una visión única del romanticismo: silueta sirena, corpiño bordado y una cola espectacular. Los vestidos de novia son piezas verdaderamente excepcionales; nada se deja al azar.
En el silencioso backstage del desfile, el tumulto es suave, casi coreografiado. Entre carcajadas contenidas, el aroma a laca y el susurro de la seda, los vestidos de novia cobran vida, llevados por musas con paso etéreo. Las modelos ya están desfilando mentalmente. Algunas cierran los ojos para concentrarse, otras intercambian miradas cómplices, entre el nerviosismo y la emoción. Susurramos, sonreímos, ya soñamos con el momento en que se apaguen las luces y vuelvan a la pasarela. El backstage de un desfile de vestidos de novia es ese momento suspendido donde la moda se transforma en poesía.
Entonces suena el pistoletazo de salida. Se hace el silencio por un instante, y comienza la magia. Mientras el público descubre una colección dedicada a la elegancia y la emoción, entre bastidores, todos contienen la respiración. El velo se levanta delicadamente sobre esta nueva colección, y el aplauso del entusiasta público es conmovedor.
Créditos fotográficos @paola.mats
